Ortotipografía para científicos: mayúsculas y versalitas

 

El uso de las mayúsculas en los textos es un conocimiento elemental que adquirimos en educación primaria y, por ello, lo damos por sentado. Nadie duda que los nombres propios se escriben con mayúscula inicial, igual que el inicio de párrafo o después de punto y seguido, ¡faltaría más! Pero hay otras indicaciones de mayúsculas que suscitan dudas, y las versalitas son unas desconocidas por el público general. Recordemos que las normas ortotipográficas varían de un idioma a otro y ello es patente en el uso de las mayúsculas, como veremos.

La altura de la ‘x’ determina las líneas que pasan por la base y el tope de las minúsculas sin trazos ascendentes o descendentes. Las versalitas tienen la misma forma de las mayúsculas, pero ajustadas a la altura de la ‘x’.

¿Qué son versalitas?

A las letras mayúsculas también se les conoce como versales —por ser usadas para iniciar cada verso de un poema impreso—, y las versalitas son letras mayúsculas de tamaño reducido. Dicho de otro modo, son letras con morfología de letra mayúscula pero altura de letra minúscula. Para más información sobre anatomía tipográfica, recomendamos este post de nuestro blog hermano, Ilustración Médica.

Mientras las reglas para las mayúsculas están bien definidas, con las versalitas las recomendaciones de uso son más variables y de seguimiento menos estricto, según iremos comentando en cada apartado de este artículo.

Los programas de procesamiento de textos tienen herramientas para pasar todo un texto de minúsculas a mayúsculas y viceversa, o para que cada palabra inicie en mayúscula, y también para introducir las versalitas. A: en la barra de herramientas de Word hay un botón para hacer los cambios mayúscula-minúscula. B: para las versalitas hay que entrar en el cuadro de diálogo ‘formato de fuente’. Atajos de teclado para versalitas en Word: Cntl+Shift+L en Windows y Cmd+Shift+K en Mac (gracias,@goastorga, por el dato). C: en Pages de Apple el manejo de mayúsculas y versalitas se hace en la columna derecha de la pantalla, en opciones avanzadas de tipo de letra.

Las mayúsculas se acentúan

En la antigua época de las máquinas de escribir no era posible colocar tilde en un tipo en mayúscula, por lo que quedó en la imaginación colectiva que no era necesario acentuar las mayúsculas.

Pues nada de eso, siempre deben llevar tilde las palabras que lo tengan, independientemente de si están en mayúsculas o minúsculas. Con los programas actuales no hay excusa.

Las mayúsculas en los títulos

Una práctica común es colocar el título que encabeza una obra todo escrito en mayúsculas, a veces también los títulos de los capítulos o secciones que componen la obra. Es de las pocas indicaciones para que un texto esté totalmente en mayúsculas. Recordemos que un párrafo en mayúsculas tiene peor legibilidad que en minúsculas, por ello debe evitarse su uso en textos largos. El diseño editorial moderno juega con el tamaño de tipo, colores y negritas para componer los titulares sin tener que recurrir a las mayúsculas corridas.

En caso de que el título de obra o capítulo no esté todo en mayúsculas, ¿cuáles palabras deben iniciarse con letra versal? Obviamente la primera palabra del título se iniciará con mayúscula, mientras el resto del título debe escribirse con minúsculas, excepto aquellas palabras que por reglas intrínsecas deban comenzar con mayúscula. Este es el uso en lengua castellana, mientras en inglés es frecuente que cada palabra relevante del título se inicie con mayúscula. Por ejemplo, en español titularíamos Trimetropim-sulfametoxazol versus placebo para abscesos cutáneos no complicados, mientras en inglés sería Trimethoprim–Sulfamethoxazole versus Placebo for Uncomplicated Skin Abscess (nejm, 2016;374:823), con uso prolijo de versales. Este empleo anglosajón de las mayúsculas en los títulos es muy común, pero no es una regla, depende de cada publicación y editor.

Como estilo de énfasis

Puede escribirse una palabra o frase toda en mayúsculas para destacarla del resto del párrafo y dotarla de importancia. También las versalitas pueden tener esta función, aunque son menos llamativas: «La punción lumbar NUNCA debe practicarse sin antes descartar hipertensión intracraneal por lesión ocupante de espacio»; «Los adenomas sebáceos son lesiones faciales patognomónicas [aquí versalitas] de la esclerosis tuberosa».

Hay otros estilos de énfasis que pueden usarse en sustitución o en combinación con las mayúsculas/versalitas, como las negritas, las itálicas, el resalte de color o el subrayado (este último no es recomendable y debe evitarse).

Siglas y acrónimos

He aquí un punto muy relevante en redacción científica, dado el volumen de siglas, acrónimos y abreviaturas empleado en las distintas ramas de la ciencia. Este tema tendrá su propia entrada en nuestro blog.

El común de las siglas en textos científicos se escribe con todas sus letras en mayúsculas: LDL (low density lipoprotein), VPH (virus del papiloma humano), CMB (cosmic microwave background). Muchas de estas siglas y acrónimos son de uso general, otras son propias del artículo donde aparecen y deben explicarse bien cuando se introducen en el texto. Otras siglas combinan mayúsculas, minúsculas, letras griegas o números: AChR (receptor de acetilcolina), IL-1β (interleuquina-1 beta), cGMP (guanosín-monofosfato cíclico). A veces no está consensuado qué letras van en mayúscula o en minúscula, o si la abreviatura lleva o no guion. Recordemos que en biología molecular unas siglas en cursiva indican que se trata de un gen, mientras que en letra regular indica su respectiva proteína: el gen IGF2 codifica el polipéptido IGF-2.

La mayoría de las siglas científicas provienen del inglés, pero algunas de uso común están adaptadas al castellano; así, se suele usar AINE (antiinflamatorio no esteroideo) en vez del inglés NSAID, o SIDA en vez de AIDS.

Se recomienda usar versalitas para las siglas largas y repetidas dentro de un texto, con el fin de obtener una composición gráfica más limpia, sin que ese grupo de mayúsculas distorsione los renglones del párrafo. Por ejemplo: «La colonización bacteriana por mrsa es significativamente superior en pacientes con dmnid mal controlados», queda una línea de texto más regular respecto a usar MRSA y DMNID. Sin embargo, la revisión de múltiples journals nos dejó claro que prácticamente ninguno emplea versalitas para las siglas científicas.

Números romanos

Huelga decir que la numeración romana siempre debe ir en mayúsculas o bien en versalitas. La única licencia en minúsculas es para la numeración de las páginas preliminares de un libro, y aun así se recomienda mantener mayúsculas.

En ciencia se usan los romanos para señalar series, estadios o variedades de una condición: mupolisacaridosis tipo IV, estudio clínico en fase II, cáncer de ovario en estadio III. A veces se usan romanos en vez de arábigos para señalar la variedad de una biomolécula: GP IIIa (glucoproteína IIIa). También para indicar la valencia con la que actúa un átomo dentro de un compuesto: óxido de hierro (II) y óxido de hierro (III), en sustitución de óxido ferroso y férrico.

Como se sabe, las cifras romanas son las correctas en la numeración de dinastías reales y pontificias. En castellano los siglos deben numerarse obligatoriamente con números romanos, nunca en arábigos; lo contrario ocurre en inglés, donde la norma es usar el ordinal arábigo: por ejemplo, el siglo xviii pasa a ser 18th century.

Se recomienda poner las cifras romanas en versalitas cuando acompañan a un texto que está en minúscula, no así cuando precede o sigue a un término con mayúscula inicial. Por ejemplo: «Galileo fue condenado en el siglo xvii por el papa Urbano VIII», el número del siglo se coloca en versalita, mientras el número del papa en mayúscula, pues acompaña a un nombre iniciado en mayúscula. Se puede poner en versalita «colágeno tipo ix» o «el libro vii de la obra de Celso», no así en «IV Simposio Internacional sobre Dispareunia» o «manual psiquiátrico DSM-IV». Insistimos, las versalitas en estos casos son solamente una recomendación, a juicio del editor.

Disciplinas y marcas

Cuando el sustantivo de un área del conocimiento se emplea para señalarla como una asignatura o como concepto académico, debe iniciarse con mayúscula: «es doctor en Química Orgánica», «cursó estudios de Geografía». También cuando se habla de la Universidad como institución general, a diferencia de las universidades individuales.

Las marcas comerciales registradas deben ir con mayúscula y, preferiblemente, seguidas del indicativo de marga registrada (®, ™). En el caso de los fármacos, el principio activo se coloca en minúsculas, mientras su marca comercial en mayúscula: loratadina, Clarityne®.

Cosas que no van en mayúscula

Los nombres de los meses, de los días de la semana y de las estaciones no deben iniciarse en mayúscula, a menos que formen parte de un acontecimiento histórico señalado («la Revolución de Octubre») o de un nombre propio.

Los nombres comunes que acompañan a topónimos van en minúscula: río Duero, cordillera de los Andes. De modo similar, los sustantivos comunes que acompañen a epónimos también van con minúscula: signo de Babinski, ley de Ohm, teoría de Darwin. Los nombres de teorías sin epónimo se escriben en minúscula: teoría de cuerdas, teoría de la relatividad general.

Las unidades de medida derivadas de nombres propios pasan a escribirse con minúscula: ampere o amperio, hercio, sievert, newton, etc.

Para más información se puede consultar la entrada de la Real Academia sobre uso de mayúsculas.

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