Ortotipografía para científicos:
¿de qué va eso?

 

Todos valoramos la correcta ortografía y la importancia de cuidarla para no quedar como unos catetos ante quien nos lea. Los errores ortográficos hablan muy mal de la preparación de quien los comete o reflejan desidia en su trabajo.

Pero no solemos ser tan serios con la ortotipografía, y de hecho muchos no están familiarizados con el término. Podríamos decir que la ortotipografía es como la ortografía de las reglas de composición tipográfica; es decir, a la hora de maquetar un texto se guardan unas convenciones de estilo que van más allá de que cada palabra esté correctamente escrita: la separación entre palabras, la separación de sílabas, alineación de párrafos, sangrías, espacios antes o después de determinados símbolos, uso de guiones, de caracteres especiales o de resaltes tipográficos…

A diferencia de las reglas de ortografía, que en nuestro idioma están estipuladas por la Real Academia de la Lengua y tienen casi el atributo de leyes, las reglas de la ortotipografía son convenciones y usos, más o menos establecidos por la costumbre y el buen gusta de los editores, pero carentes de rigidez absoluta, por lo que el diseñador gráfico o editorial puede soslayar puntualmente esas reglas si tiene buen motivo para ello.

Las reglas ortotipográficas son propias para cada idioma, igual que las ortográficas, y ello debe tenerse en cuenta para ajustar la composición del texto a la lengua en la que se escriba. Por ejemplo, la separación silábica en inglés es completamente diferente que en español.

Los usos ortotipográgicos cambian con el tiempo. A la izquierda página de “Humani corporis fabrica” de Vesalio, 1543; nótese el texto monobloque, sin separación de párrafos, o el uso de ladillos. En el centro una página del Archives of Internal Medicine de 1921, la disposición del título, los autores, los subtítulos y otros elementos contrasta con una publicación actual (IOVS, 2011).

¿Por qué interesa conocer la ortotipografía?

La gente de Ciencias constantemente asienta su trabajo por escrito, sea en informes, artículos de revista, revisiones, tesis o libros. Todos usamos casi a diario los programas procesadores de texto: MS Word, Pages, Open Office, LaTex, etc. Cuando se vierte texto dentro de estas aplicaciones se hace a la vez un trabajo de composición tipográfica.

Cuando el científico remite un texto a una revista o editorial, los encargados se toman la molestia de pulir las faltas ortotipográficas que traiga el original; pero el autor científico no siempre cuenta con un equipo editorial detrás, muchos trabajos son, digamos, caseros, como informes internos, memorias, guías de estudio para alumnos o el común de las tesis y tesinas. A pesar del alcance limitado de estos formatos no debe descuidarse el estilo compositivo, por ello es importante conocer las normas básicas de ortotipografía y aplicarlas con el mismo esmero que se tiene a la hora de revisar la ortografía.

En próximas entradas de este blog iremos tratando muchas reglas de interés: correcto uso de cursivas, uso de negritas, guiones y rayas, sangrías, versales y versalitas, reglas del uso de números y signos matemáticos, alineación de párrafos, interlineados e interletrados, siglas, notas al pie, presentación de referencias bibliográficas y muchas otras.

Todo ello para que el autor elabore un trabajo elegante, a la par de su calidad científica.

Recursos recomendados:

 

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